miércoles, 17 de octubre de 2007

Cinco horas con Menchu

Menchu es una mujer que conocí hace poco, tuve el dudoso placer de pasar largos ratos con ella.


Menchu conoce, posee la verdad. Cree que la mitad de ser es aparentar y la otra mitad relacionarse. Es irritante, tiene ese tonito sordo y zumbón de los abejorros y de las mujeres que tarde o temprano se convertirán en la abuena que cada navidad recuerda que "esta será su última navidad".


Su visión de la vida es la oficial, la el régimen, y que su marido Mario sea como es, como siempre ha sido, le resulta casi siempre un pecado imperdonable.


Despues de la muerte de Mario, y tras un día largo de condolencias, se queda a solas con el cadaver y le habla como si aun estuviera con ella. Reteniendole por unas horas más. Recordándole cosas que le habrá dicho mil veces y tratando de decirle algunas que nunca le ha dicho. Y aprovechando la máxima policial de "todo lo que diga podrá ser usado en su contra" aprovecha la Biblia subrallada de Mario para ir desengranado los temas.

"...que cuando te metiste con la Inquisición ya te llamaron al orden [...], por­que lo que no se puede, Mario, es querer enmendar la plana al Todopoderoso, que tú si no estás despellejan­do a alguien o a algo parece como que no estuvieras a gusto, qué manía la tuya, que me sacas de quicio. ¿Es que también era mala la Inquisición, botarate? Con la mano en el corazón, ¿es que crees que una poquita de Inquisición no nos vendría al pelo en las presentes circunstancias?"

"En cambio, la colaboración de Madrid, hala, a la calle, por una cabezonada, que si te pusieron Cruzada en vez de guerra civil, o una pamplina de ésas, que hay que ver las voces por teléfono, que a saber qué pensaría el pobre José Mari Recondo, que ese era el pago, total por una palabra, que hay que ver los quebraderos de cabeza que os dan a vosotros las palabras, cielo santo, que qué lo mismo dará una cosa que otra, mira tú, Cruzada o guerra civil, que no lo entiendo, palabra, no es que me haga la tonta, te lo juro, que si tú dices Cruzada, todos sabemos que te refieres a la guerra civil. Y si dices guerra civil todos estamos al cabo de la calle de que quieres decir Cruzada, ¿no es eso?"

"...ya ves, [decir] que fue una pena que la Revolución Francesa no la apoyase la Iglesia, una blasfemia así, que cuando al día siguiente te vi acercarte a comulgar, me quedé de nieve, te lo prometo, que la misma Bene, para que lo sepas, "se habrá confesado, ¿no?", que yo, "mujer, imagino", a ver qué la iba a contestar, que me pones en cada compromiso..."


CINCO HORAS CON MARIO, Miguel Delibes, 1966

3 comentarios:

  1. Gran novela. La leí hace como quince años, y me acabas de despertar elo deseo de releerla.

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  2. Yo esque soy mas de Ionesco y "La cantante calva": "...Los cacaos de los cacahuatales, no dan cacahuetes, sino cacao..."
    Me pega, ¿verdad? Besines!

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  3. "Cinco Horas con Mario" és uno de mi libros favoritos de la literatura española... a veces me da la impresión que aún vivimos rodeados de personajillos repleteos de la misma hipocresia cicatera de la protagonista de la novela.

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